Atomo rural JM

El stock vacuno uruguayo creció 3,5% y alcanzó los 11,8 millones de cabezas. Son casi 390.000 animales más, aunque lo interesante no está solamente en el total, sino en dónde están.

Las vacas de cría aumentaron 2,3% y superaron los 4,4 millones, triplicando la tasa promedio de crecimiento anual de la última década, ubicada en torno al 0,8%. Creció la máquina de producir terneros, seguramente impulsada por el valor que hoy tiene cada cría.

Los terneros y terneras también aumentaron, 2,6%, llegando a 3,12 millones. Es una buena cifra, aunque muy parecida al crecimiento de las vacas. Por ahora hay más terneros principalmente porque hay más vientres, no porque se haya dado un salto importante en terneros logrados por vaca.

El próximo crecimiento debería venir no solo de agregar vientres, sino también de producir más terneros y más kilos con las vacas que ya están.

La otra señal aparece en las categorías jóvenes. Las vaquillonas de uno a dos años aumentaron 14,8% y los novillos de la misma edad, 22,2%. En cambio, disminuyeron las vaquillonas mayores de dos años y los novillos de más edad.

Sin embargo, el total de novillos creció 3,6% y supera los 1,8 millones de cabezas. Cerca de 800.000 tienen más de dos años y las vacas de invernada también aumentaron, llegando a unas 486.000.

Entonces, ¿falta ganado o falta ganado preparado?

El stock es una fotografía tomada al 30 de junio, dice cuántos animales hay, pero no cuántos tienen en ese momento el peso, el estado y la terminación necesarios para ir a faena. En la planilla hay cabezas, en el campo hay procesos.

Muchas veces se atribuye a la exportación en pie la falta de ganado para la industria. Puede incidir sobre algunas categorías, sobre el valor de la reposición y sobre la oferta futura, pero los nuevos números no respaldan que sea la causa de una falta de ganado para faena.

Ganado hay. Lo que existe es una generación numerosa de animales jóvenes que todavía necesita desarrollo y kilos. El punto no está solamente en cuántos animales salieron del país, sino en cuánto demora el sistema en preparar los que permanecen.

El mayor cambio productivo de los últimos años estuvo en el crecimiento del área de maíz y, junto con ella, de los corrales. Eso permitió acelerar la terminación, bajar la edad de faena y reducir la presencia de novillos adultos.

Pero el corral resuelve principalmente la última etapa, para funcionar bien necesita recibir un animal con estructura y kilos, luego de una buena recría. Y esa recría sigue dependiendo, en gran medida, del pasto.

Uruguay continúa con alrededor de dos millones de hectáreas de pasturas artificiales, prácticamente la misma superficie que hace veinticinco años. Sobre esa base hoy hay más vacas de cría, más terneros y una generación numerosa de novillos y vaquillonas jóvenes que necesita ganar kilos.

Cuando faltan mejoramientos, las recrías se alargan, los animales permanecen más tiempo en el campo y demoran en llegar al corral o directamente a la industria. El crecimiento del stock puede convertirse en más producción, pero también en más capital inmovilizado si no se acompaña con una mayor producción de forraje.

No se pueden esperar resultados distintos haciendo lo mismo. Si se pretende preparar más ganado y hacerlo más rápido, habrá que aumentar los mejoramientos y producir más pasto.

Los números muestran una ganadería en crecimiento y con mucha producción en construcción. El desafío no es discutir si hay ganado, sino preparar mejor y más rápido el que ya tenemos.

El ganado está. El desafío es poner debajo de sus patas el pasto necesario para transformarlo en kilos.

Ing. Agr. José Manuel Mesa Cacheiro

Asesor Técnico - Delegado de CNFR ante INAC

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