ATOMO RURAL ARU

El 23 de diciembre de 1876 echó amarras en el puerto de Montevideo el “Frigorifique”, un barco muy diferente a los numerosos navíos a vapor y vela, para transporte de pasajeros o  mercancías, que se encontraban anclados en su amplia bahía. Ello fue debido a que en su bodega se había instalado experimentalmente un equipo generador de frio artificial, totalmente revolucionario para la época, que contenía una partida de carne refrigerada embarcada en Francia meses antes.

El arribo al Río de la Plata del “Frigorifique” significó la concreción de una iniciativa propiciada por dos visionarios y emprendedores uruguayos, el Ing. Francisco Lecocq y Don Federico Nin Reyes, quienes para ello habían recurrido al apoyo del ingeniero francés Charles Tellier, inventor del primer equipo de refrigeración y posteriormente reconocido a nivel internacional como el “padre del frio artificial”. 

Al cumplirse los 150 años de este trascendente acontecimiento, que revolucionó las técnicas de producción, conservación y transporte de alimentos, es de interés abordar está página histórica que contó con la activa participación de dos destacados uruguayos, autoridades nacionales y de la Asociación Rural del Uruguay (ARU).

 Antecedentes de la producción cárnica en la región

Hasta mediados del siglo XIX en el Uruguay la producción ganadera tenía como destino de mayor importancia la producción de “tasajo”[1] por parte de los numerosos saladeros que se encontraban localizados en la capital y litoral del país. A partir de 1865 la Fábrica Liebig producía su mundialmente famoso “Extracto de Carne” y, junto a otras empresas, el “Corned Beef”, entre otros tipos de carnes procesadas.

A respecto debe tenerse en cuenta que el tasajo y los cueros significaban más del 80 % de lo exportado por el país, teniendo una importancia clave en la economía. Si bien el tasajo desde el punto de vista nutricional era rico en proteínas, por sus propiedades físicas y destinos culinarios, era un tipo de carne no apetecida por los mercados de medios y altos recursos.

En la realidad el principal destino del tasajo exportado por Uruguay era Brasil y Cuba, para el consumo de esclavos y tropa, respectivamente. Lentamente estas exportaciones se fueron estacionando o decreciendo debido a competencia de otros países en la producción, así como la disminución progresiva de la demanda internacional. Poder acceder a los mercados con carne de características organolépticas los más parecida a la de una animal recién sacrificado era un desafío impostergable para la región.

 Conservación de carnes a bajas temperaturas

Nuestro ilustre compatriota Don Federico Nin Reyes desde 1855 se comprometió con el futuro de la ganadería del país y, especialmente, con la posibilidad de acceder a nuevos mercados utilizando el frío como forma de preservar la carne. Dicha alternativa constituía una práctica utilizada desde la antigüedad en regiones con climas extremos, en especial polares y subpolares, donde muchas clases de alimentos eran congelados durante meses sin presentar alteraciones de significación para su posterior consumo.

Diez años más tarde se le presentó a Nin Reyes la oportunidad de relacionarse con el ingeniero Charles Tellier, al conocer sus estudios que culminaron con la creación de un equipo que permitía la generación artificial de frío, trabajo que este había presentado ante la Academia de Ciencias de París. El sistema de refrigeración desarrollado por Tellier se basaba en el empleo de amoníaco y flujo de aire seco, lo cual le había permitido al inventor conservar en perfecto estado y por largos períodos alimentos vegetales y animales.

En esos tiempos era una técnica difundida utilizar hielo natural, que era extraído en forma bloques desde lagos congelados y glaciares, para su posterior comercialización tanto a nivel interno como internacional, transportándolo en barcos no solo en Europa sino también entre continentes. Sin embargo, este procedimiento era costoso e ineficiente debido a las grandes mermas que se presentaban así como por la imposibilidad de regular la temperatura y adecuarla en el tiempo.

La alternativa de disponer de un equipo de generación de frío artificial determinó que Tellier y Nin Reyes, a quienes luego se sumó el ingeniero oriental Don Francisco Lecocq, formaran una sociedad con la finalidad desarrollar en forma experimental dicho sistema para transportar carne bovina entre el Río de la Plata y Europa.

 El frustrado ensayo con el vapor “City of Rio de Janeiro”

Para alcanzar su objetivo en 1868 la sociedad adquirió en Londres un vapor llamado “City of Rio de Janeiro”, que habitualmente realizaba transporte de pasajeros entre Inglaterra y el Río de la Plata. Tellier viajó en el mes de marzo para instalar personalmente su equipo de frío por compresión de amoníaco, que fue ubicado en un compartimiento aislado de la bodega, acorde a sus propios procedimientos y recomendaciones.

Culminados los preparativos el barco partió de Londres ese mismo año con destino a Montevideo, transportando 300 kilos de carne bovina refrigerada a una temperatura de 0° Celsius. En los primeros 22 días del viaje todo transcurrió sin novedades, pero abruptamente se produjo un error mecánico que determinó el abrupto paro de la unidad de refrigeración, poniendo así fin al ensayo. La carne se encontraba hasta entonces en buen estado de conservación, por lo que fue consumida por la tripulación.

Tellier quedó muy afectado por el accidente ocurrido, expresando que le costó “ocho años de penas, de luchas, de demostraciones, para reproducir la verdad de los hechos y hacerla evidente, en fin, triunfar de la rutina”. Sin embargo, el sabio francés no se entregó, superando dificultades e inconvenientes de diverso origen continuó luchando junto a Nin Reyes para concretar sus aspiraciones.

El fracaso de esta experiencia piloto, sin embargo, determinó que Francisco Lecocq se retirara del proyecto y con él su apoyo económico, generándose muchas dificultades en lo referido a obtener los recursos económicos que permitieran concretar un segundo intento.

 El esperado viaje del “Frigorifique” concretado en 1876

Recién en el año 1875 el ingeniero Tellier logra por fin constituir una sociedad con capitales que le permitieron adquirir el buque llamado “Eboé”, que realizaba transporte de pasajeros en las costas de África, el cual fue rebautizado con el nombre del equipo inventado por el autor: “Frigorifique”. Se trataba de un barco a vapor de 1.200 toneladas, tres mástiles, 65 metros de eslora, 8 de manga y 4 de calado, en cuya bodega se instalaron dos equipos de refrigeración modelo “Tellier”, con capacidad de cámara suficiente para transportar las carcasas de hasta 750 novillos.

 


Completada su adaptación, el “Frigorifique” quedó pronto para realizar su viaje experimental hacia el Río de la Plata, cargando en sus compartimientos refrigerados, a  una temperatura de  0° C, las carcasas de 6 vacunos divididas en mitades, 12 corderos, 1 cerdo y 50 pollos.

El buque se hizo a la mar desde el puerto francés de Rouen sobre el río Sena, región de Normandía, el 20 de septiembre de 1876, bajo el mando del Capitán Lemeiré, que estimó unos de 60 días de navegación, embarcando el propio Carlos Tellier junto a la tripulación.

El viaje se demoró más de lo previsto, ya que a poco de partir se presentaron problemas con el funcionamiento de las calderas, que obligaron a realizar una escala de 25 días en el puerto de Lisboa. En dicha ciudad Tellier tuvo que dejar la nave para trasladarse a París debido a complicaciones que se presentaron con algunos accionistas de la empresa.

El “Frigorifique” continuó su trayecto, que incluyó una segunda escala en Dakar, actual capital de Senegal, oportunidad en que embarcó más carne, como también lo hizo previamente en Lisboa, para finalmente para arribar a Montevideo el 23 de diciembre de 1876.

 El “Frigorifique” en Montevideo: visita e inspección de su carga

La Junta Directiva de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), en conocimiento de la vista del buque, nombró una Comisión Especial para visitarlo e informar sobre las expectativas que habían generado los equipos y su carga. La misma estaba integrada por los Sres. Don Remigio Castellanos, Don Modesto Cluzeaü-Mortet y Don Pedro de Souza.

Los integrantes de la mencionada comisión pasaron a bordo del “Frigorifique” el mismo día de su llegada, siendo recibidos por el Sr. Laprade, Director General de la Empresa en el Río de la Plata, y el Sr. Carrón, Jefe de la Expedición. En la ocasión recorrieron el vapor, obteniendo información de sus equipos y secciones de refrigeración así  como también de las carnes conservadas mediante el frío, algunas de las cuales contaban con 105 días de antigüedad.

El Sr. Laprade entregó a los visitantes un trozo de carne debidamente conservada, quienes manifestaron que no encontraron diferencias entre los tres clases de carne que transportaba el “Frigorífico”: una proviniendo de Rouen con ciento y un días de conservación, la segunda de Lisboa con cincuenta y la tercera de Dakar, con treinta y cinco días.

Como resultado de su visita, la Comisión elevó su informe a las autoridades de la ARU, destacando al respecto:

“El trozo de carne conservada por medio del frío, fue entonces exhibida en el salón de la Rural, y en las vidrieras de la Librería de Fermepin Hnos., lo que se consideró una prueba evidente de la bondad del experimento; ella presenta las mejores condiciones de vista, olor y paladar; lo que fue considerado como difícil establecer diferencia entre las carnes conservadas por 90 o 100 días con las de animales carneados recientemente”.

“El importante descubrimiento del señor Tellier, puede considerarse pues, como uno de los grandes descubrimientos del siglo; proporcionará ventajas a las poblaciones Europeas, dónde facilitará una de sus primeras necesidades cual es la de la alimentación sana y barata e influirá poderosamente para que los países productores de ganados, en estado libre, se dediquen con más cuidado a mejorar sus sistemas de criar, sus razas y modo de alimentarlos con mayor economía, produciendo así animales apropiados para las necesidades do los mercados do consumo”.

“Felicitamos, pues, a la Empresa por el buen éxito obtenido y damos nuestros parabienes a los hacendados de campaña, porque del resultado de ese ensayo depende quizá el porvenir do nuestra ganadería”.

 Del precedente informe debe destacarse el entusiasmo y las grandes expectativas que significó para los integrantes de la Comisión la visita realizada, planteándose el desafío futuro que debía enfrentar la ganadería nacional.

Por otra parte, resulta curioso el hecho de exponer al público la muestra de carne que recibieron, tanto en la ARU como en una librería, al no disponer de sistemas de frío para preservarla, máximo tratándose de época veraniega. Es probable, aunque ello no se describe, que el producto tuviera un importante grado de deshidratación que pudiera explicar una mayor resistencia a la degradación.

 El “Frigorifique” llega a su destino: Buenos Aires

Luego de la corta escala que realizó en Montevideo, el “Frigorifique” continuó su navegación hacia Buenos Aires, que constituía el destino final del viaje, llegando a la rada del puerto el 25 de diciembre de 1876. Su presencia estuvo rodeada de gran expectativa e interés tanto por autoridades oficiales, instituciones científicas y gremiales de productores, generándose una amplia difusión periodística.

Un gran número de personalidades fueron invitadas a visitar el barco y compartir un banquete preparado por el chef del “Café Colón”, a partir de las carnes refrigeradas que transportó en su bodega. Participaron del mismo, entre otros, el  Dr. Onésimo Leguizamón, Ministro de Justicia, representando al Gobierno Argentino, los señores Felipe Senillosa, Vicepresidente de la Sociedad Rural; Pedro Pico, Presidente de la Sociedad Científica; Daumas, Presidente del Club Industrial; Beccar, Gerente de la Bolsa; a más del Ministro de Francia Mr. Ducrós Aubert  y, de los Sres. Laprade y Carrón, estos últimos representantes de la empresa en el Río de la Plata y del Gobierno Francés, respectivamente, en carácter de anfitriones.

El menú incluyó: “Filet de boeuf” frío, costillas de carnero a la “jardiniére” y “Boef a la broche”, con carnes embarcadas en Rouen con 105 días de conservación; "Filet a la Chateaubriand” con trufas de Perigor, ingresadas en Lisboa con 53 días. Fue opinión de los participantes que: "Todos estos platos han sido hallados excelentes; la carne tan fresca y tan jugosa como la que todos los días se expende en los mercados”.

Importa recalcar que la información disponible de la época, tanto técnica como periodística, fue coincidente respecto que a carne transportada, elaborada y consumida en ese día, que eran procedentes del “Frigorifique”, dejó de manifiesto que tuvo en todo sentido una excelente aceptación, despertando grandes expectativas de futuro.

 El “Frigorifique” retorna a Francia con carne refrigerada del Río de la Plata

Finalizada exitosamente la demostración pública en Buenos Aires, el “Frigorifique” se dirigió a la localidad de Campana, ubicada a orillas del río Paraná, puerto dónde se hicieron algunas reparaciones y otras actividades de mantenimiento previo a su viaje de retorno hacia Francia.

 Carga a transportar en el viaje de regreso

En abril de 1876 el “Frigorifique” inició sus preparativos para el retorno a Francia, cargando en Buenos Aires un volumen importante de carne bovina, disponiendo en sus cámaras dos lotes de carne procedente de 95 novillos donados por socios de la Sociedad Rural Argentina, uno con treinta y el otro con veinte días de antigüedad. Así mismo se incluyeron carcasas de 200 ovinos que fueron adquiridos directamente por la empresa.

El buque luego realizó una escala en Montevideo para completar su carga a fines del mes de mayo, generando una gran expectativa que se concretó en el apoyo brindado por el Gobierno Nacional así como también de la ARU, que se hizo responsable en la preparación y operativa del embarque de la carne uruguaya procedente de los bovinos donados por el gobierno.

El 29 de mayo una numerosa comitiva subió a bordo del “Frigofique” para recorrerlo y examinar detenidamente los diversos compartimientos de su bodega refrigerada, integrada por personalidades muy destacadas, que incluyeron, a saber:

“La Junta Directiva de la ARU, compuesta de los Sres. D. Luis de la Torro, Presidente; Dr. D. Domingo Ordoñana, Secretario  perpetuo, D. Modesto Cluzeau Mortet, vocal secretario; D. Joaquín Corta, Tesorero; Dr. D. Marcos A. Vaeza, vocal; Don Antonio Montero, vocal y Presidente de la Sociedad de Ciencias y Artes, D. Guillermo Lybyo, vocal; D. Lucio Rodríguez Diez, Gerente y los invitados D. José Arechavaleta, Presidente de la Sociedad de Ciencias Naturales y Catedrático de Botánica en la Universidad Mayor, D. Mario Isola, Químico, Dr. Rappaz, D. Juan M. Pérez, D. Lucio Rodríguez, Secretario Gerente de la Oficina Central de Inmigración…”

En opinión de los representantes de la ARU, se destacó que todas las carnes ubicadas en los primeros compartimientos que procedían de Buenos Aires, acorde al certificado presentado, se encontraban en estado de conservación irreprochable en todos conceptos. En base a ello se certificó en la misma fecha de la visita lo siguiente:

“La Junta Directiva y los caballeros invitados juzgan realizado el problema de la conservación de la carne al frio, cuyos generadores se examinaron con detención y al expedir el presente certificado se honra la Asociación Rural del Uruguay en tributar un homenaje de respeto hacia el pueblo francés por haber resuelto este problema y a los Sres. Laprade y Carrón que expedicionan en el Frigorifique”. Firman  D. Ordoñana, Secretario Perpetuo, L. de la Torre, Presidente, M. Cluzeau Mortel, Vocal-Secretario y E. Artagaveytia, Vocal-Secretario.

 Por su parte, el Sr. F. Laprade,  Delegado del Consejo Administrativo de la Sociedad Fundada para el Transporte de las Carnes Conservadas por el Frio, le respondió el 1° de mayo al Sr. Presidente de la ARU, expresando:

“Tengo el honor de acusar a Ud., recepción de la nota certificada que la Dirección de la Asociación Rural ha tenido a bien enviarme, constatando el estado de las carnes frescas, conservadas en el Frigorifique a la fecha en que una comisión de su seno se dignó visitarlo”.

“No menos agradecidos estamos por los espléndidos animales, que a indicación de la Asociación Rural, se dignó regalarnos el Superior Gobierno; no tenemos duda que tanto por sus proporciones como por su calidad, las carnes provenientes de ellos harán una especial impresión en los mercados de Francia e Inglaterra a donde está dirigidas”.

“El Frigorifique ha salido hoy de este Puerto, y acompañado de votos tan sinceros como los expresados por Uds. no puede sino llegar a buen término”.

“Entre tanto, Sr. Presidente, en nombre de la empresa, de la oficialidad del Frigorifique y en particular de esta Dirección, me es sumamente grato transmitir a Uds. para que lo hagan presente al Superior Gobierno y a los distinguidos caballeros de la Asociación Rural, la expresión de nuestro sincero agradecimiento por la amabilidad y franca protección que tan liberalmente nos han prestado en nuestro permanencia en Montevideo”.

 A diferencia de lo sucedido en Buenos Aires, no se han aportado datos numéricos sobre el número de reses que fueron faenadas en nuestro medio para completar la carga del buque, existiendo tan solo una estimación que llevaba un total de 21 toneladas de carne bovina refrigerada en sus bodegas.

El viaje de retorno y condición de las carnes en destino

El 1° de junio el buque inició el viaje de retorno hacia Europa que, al igual que en la venida, no estuvo exento de inconvenientes y retardos, debiendo hacer nuevamente escala en Dakar, para arribar a Rouen recién el 14 de agosto, es decir, 110 días después de su partida.

Las condiciones del cargamento han sido objeto de distintas posiciones según los historiadores, algunas de las cuales se presentan claramente contradictorias. Al respecto se afirma que durante el viaje el “Frigorifique” se encontró con la escuadra francesa del Atlántico a la cual abasteció con cierta cantidad de carne fresca y jugosa, como si hubiera sido proveniente de animales faenados en la víspera.

En el mismo sentido hay quienes sostienen que en el destino la carne se presentó en excelentes condiciones e incluso que “fue vendida con todo éxito en París en un puesto abierto de la calle de l´Arbre Sec”. Por otra parte otras versiones indican lo contrario, sea que el embarque llegó parcialmente alterado o, aún más grave, que se perdió en su totalidad al haberse presentado problemas con el funcionamiento de los equipos de refrigeración durante el viaje.

 Respecto al destino del “Frigorifique” y Tellier

El regreso del buque a Rouen significó el fin en su función de transporte de alimentos refrigerados, ya que luego de estar un período inactivo, estacionado en uno de los brazos del río Sena, fue vendido para operar como servicio de transporte de pasajeros entre la mencionada ciudad y Burdeos. En su última la travesía, en fecha 19 de marzo de 1888, la niebla que se presentó en el Golfo de Vizcaya generó un accidente al ser impactado por un buque ingles que le produjo un daño tal que determinó su posterior hundimiento.

Curiosamente al día siguiente del naufragio falleció el Capitán M. Lameiré, que fue quien había comandado el viaje del “Frigorifique” al Río de la Plata 22 años atrás, expresando luego Tellier al respecto que “el alma del navío había llamado al alma del capitán”.

La vida de Charles Tellier fue complicada y pasó épocas muy críticas de privaciones, que incluyeron procesos legales que debió pagar con prisión al no disponer de recursos económicos. En 1912 estando el sabio francés en la miseria, resolvió el Gobierno de Don José Batlle y Ordóñez adherir con la suma de 10,000 francos a la suscripción que se había organizado en su favor.

El célebre inventor al agradecer vivamente el gesto de nuestro gobernante, decía que la fortuna le había sido siempre ingrata, pero que en cambio había encontrado personas amigas, como Francisco Lecocq y Federico Nin Reyes para ayudarlo a triunfar.

Lois Albert Charles Tellier fue designado con justicia “el padre del frío artificial”, recibió el reconocimiento de su país al nombrarlo “Caballero de la Legión de Honor” (1912), habiendo instaurado el Instituto Francés del Frío un premio que lleva su nombre destinado a aquellas  personalidades destacadas en el tema del frío.

 Consideraciones finales

El “Frigorifique” con su viaje trasatlántico entre Francia y el Río de la Plata significó la concreción de una idea largamente ambicionada, como lo fue transportar carne conservada mediante el frío generado en forma artificial entre regiones muy distantes. Se trató de una aventura innovadora y muy costosa que se pudo concretar combinando la perseverancia de un científico brillante como lo fue Charles Tellier, con su implementación práctica aportada por los uruguayos Federico Nin Reyes y Federico Lecocq.

El apoyo de instituciones públicas y privadas, especialmente interesadas en el impacto a mediano y largo plazo en el desarrollo productivo y económico de la cadena cárnica, constituyó una colaboración, en ocasiones sin una convicción compartida, que también debe ser destacada.

El fallido primer viaje experimental del “City of Rio de Janeiro”, sumado al que finalmente concretó “Le Frigorifique” años más tarde, constituyó el inició de la era frigorífica en el Río de la Plata, desterrando a los primitivos procesos industriales y de comercialización de la carne hasta el presente.

La elección del 29 de mayo como “Día de la Carne” en el Uruguay, fecha en que depositó el primer embarque de carne uruguaya en las bodegas refrigeradas del “Frigorifique”, constituye merecido reconocimiento hacia quienes hicieron eso posible un siglo y medio atrás.


[1] “tasajo”: carne que era procesada sumergiéndola inicialmente en salmuera, formando luego pilas, apilándola en capas con sal  y finalmente expuesta al sol y aire.

Dr. Ricardo Sienra - Revista de la ARU

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