
Las brassicas habrían llegado finalmente a las 400.000 hectáreas en la zafra 2026/2027 y la pregunta que se abre hacia delante es hasta dónde pueden avanzar estos cultivos en los próximos años.
La demanda firme por biocombustibles y los altos precios generaron en los últimos años la expansión de las oleaginosas de invierno, no solamente en Uruguay sino también –más recientemente– en la región.
Urupov –la entidad que agrupa a los obtentores vegetales– estimó una intención de siembra de las brassicas para esta nueva campaña agrícola de invierno de 400.000 hectáreas, frente a las 297.000 hectáreas de la zafra anterior.
Según el informe, la colza representaría alrededor de 392.000 hectáreas con el resto para la carinata y la camelina.
En 2025/2026 el área de colza fue de 254.000 hectáreas con 43.000 hectáreas repartida entre carinata y camelina.
Este año se demoró el lanzamiento del plan de carinata, lo que habría restringido la superficie dedicada al cultivo. En la campaña previa Cargill junto a Nufarm desarrollaron el programa de carinata. Sin embargo, en 2026 el plan se atrasó y finalmente fue lanzado por Louis Dreyfus Company con Nufarm.
Mientras faltan datos finales, es posible que la superficie de carinata y camelina sea finalmente algo mayor a la estimada por Urupov.
Las 400.000 hectáreas de las brassicas representarían cerca de la mitad del área de invierno, proyectada por Urupov en 850.000 hectáreas con 245.000 hectáreas de trigo y 205.000 hectáreas de cebada.
Y, tomando este avance, es cuando surge la pregunta sobre cuánto más pueden avanzar las brassicas en el actual sistema de rotación.
Asumiendo una relación constante del área entre invierno y verano, el techo para las oleaginosas de invierno estaría relativamente cerca.
En países de la región como Argentina y Brasil la relación de cultivos de invierno y de verano da mayor margen para crecer con los primeros.
A manera de ejemplo se puede tomar que en 2025/2026 en Argentina el área de soja, maíz y girasol llegó a 29,3 millones de hectáreas con una superficie de trigo y cebada de 8,27 millones de hectáreas.
En Uruguay –según la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (DIEA) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP)– la superficie de verano en 2025/2026 fue de 1,54 millones de hectáreas con 680.000 hectáreas de invierno.
En la lógica normal de la agricultura uruguaya con la cabeza en soja, el área de invierno estaría cerca de un máximo de la relación histórica con el verano. Y una expansión de la colza por fuera del litoral y Sur del país enfrentaría restricciones por el tipo de suelos.
Así, el discurso general hoy es que las brassicas están cerca del techo en términos de área. Y que mantener la superficie que se alcanzará este año será un dato positivo para la agricultura uruguaya.
“Inviernizar” la agricultura
Sin embargo, técnicos locales consideran que podría no ser así. Y que la agricultura uruguaya podría “invernizarse”, dejando de lado la lógica de más cultivos de verano –mayoritariamente soja– que de invierno.
Según este razonamiento, en los últimos años la soja tuvo márgenes más acotados, con mayor variabilidad de rendimientos en función del clima, cuando los cultivos de invierno –especialmente los cereales– elevaron su potencial de productividad y –sobre todo– su piso.
“El invierno tendrá sus cosas, pero se sabe que rendimiento tenés porque el factor clima pega menos”, apuntó un técnico.
Y dijo que –cambiando la lógica– se podría aumentar el área de invierno en niveles cercanos a los del verano.
Un salto regional
En los dos últimos años Argentina y Brasil se dio una expansión del área de las oleaginosas de invierno de la mano de los altos precios y de los programas asociados a la producción de biocombustible que aseguran la oferta.
Según la Bolsa de Comercio de Rosario, en la zafra 2025/2026 el área de brassicas llegó a alrededor de 170.000 hectáreas, frente a las 30.000 hectáreas de tres años atrás.
Y para 2026/2027 la expectativa es de un salto adicional con nuevas empresas que entraron al mercado.
Nufarm y Cargill lanzaron un programa para la producción de colza con destino a la exportación.
En tanto, Bunge apostó por aumentar el área de carinata y camelina este año, con programas comerciales también con el foco en la industria de biocombustibles.
En Brasil también la colza da pasos fuertes, aunque en un área todavía limitada en relación con otros cultivos. La estatal Compañía Nacional de Abastecimiento proyectó para 2026/2027 proyectó que en Rio Grande crecerá de 210.000 a 320.000 hectáreas, con un aumento de 52,5%.
Otros estados podrían sumar área para acercarse a una superficie de 400.000 hectáreas.
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Revista de la Asociación Rural - Ricardo Sosa
Director de Monitor Agrícola y Monitor Ganadero
