Atomo Rural

Mirar cuánto subió el ganado en el último año deja un dato interesante: subió mucho, pero no todo subió igual. El novillo gordo aumentó 15%, la vaca gorda 14%, mientras que la vaca de invernada subió 27%; los novillos de 1 a 2 años aumentaron 30%, el ternero 40% y la ternera más de 40%. Los vientres preñados, por su parte, aumentaron entre 40 y 45%.

Puestos todos juntos, los números cuentan bastante más que una suba general del ganado, muestran una dirección común, pero recorridos diferentes, y quizás ahí esté lo más interesante para analizar.

Una misma tendencia, distintas velocidades

Uruguay exporta la mayor parte de la carne que produce y el IMEX (precio promedio de exportación) forma parte de la construcción del precio de la hacienda. Cuando el IMEX sube, las distintas categorías tienden también a valorizarse, aunque no todas lo hacen en la misma proporción. Esa relación se observa con claridad cuando se miran períodos más largos y ayuda a entender la dirección general del mercado.

Pero cuando la mirada se concentra en este último año aparece otra pregunta: ¿por qué, con una misma señal externa, el novillo gordo aumentó 15%, la vaca de invernada 27%, el ternero 40% y otras categorías hicieron recorridos diferentes?

Ahí empiezan a jugar la oferta y la demanda propias de cada categoría, el momento productivo y también lo que ocurre dentro de los establecimientos. El clima seguramente tuvo incidencia, aunque no fue igual en todo el país, el norte contó con muy buena disponibilidad de pasto durante buena parte del período, mientras que en el sur hubo restricciones durante el otoño y algunos momentos del invierno, situaciones diferentes que influyeron sobre la posibilidad de vender, retener, recriar o comprar ganado.

El pasto no explica por sí solo los precios, pero cambia decisiones, y cuando esas decisiones se repiten en muchos establecimientos terminan sintiéndose en el mercado. A esto se agregan otras demandas, como la necesidad de reposición de los corrales y, sobre determinadas categorías, la exportación de ganado en pie, que también suman competencia por algunos animales.

El ternero ganó posición

Acá aparece una comparación que ayuda a entender mejor lo ocurrido. No alcanza con saber que el ternero aumentó 40%, también importa saber qué pasó frente al animal en que después se transforma.

La relación ternero/novillo gordo se ubica en 1,38, es decir, hacen falta 1,38 kilos de novillo gordo para comprar un kilo de ternero. Al comparar la evolución de ambas categorías durante el último año, con el ternero aumentando 40% y el novillo gordo 15%, la relación aumentó 22%.

La señal se repite cuando se mira el ganado destinado a los corrales. Tomando referencias comparables, la relación entre el ternero de exportación y el novillo HQB pasó de 1,00 a 1,25, un aumento de 25%.

Por caminos productivos diferentes, las dos comparaciones muestran algo parecido: durante el último año el ternero ganó valor frente al novillo que viene después. Para la cría es una señal favorable; para quien compra reposición significa que la entrada al negocio se hizo más cara en relación con el producto que finalmente vende.

Esto no dice que la invernada o el corral sean malos negocios, sería demasiado sencillo concluir eso solamente a partir de una relación de precios, pero sí muestra que la ecuación de compra y venta se movió, y bastante.

Y entonces, la vaca preñada

Es acá donde la comparación con la vaca preñada se vuelve todavía más interesante. Hace un año su valor equivalía al precio de 315–320 kilos de ternero y hoy, después de todos estos movimientos, representa 320 kilos de ternero.

Mientras el ternero ganó posición frente al novillo gordo y también frente al novillo demandado por los corrales, la vaca preñada prácticamente mantuvo su relación con el ternero.

¿Quiere decir que está barata? No necesariamente, pero invita a mirarla con atención, porque una vaca preñada no es solamente una vaca, también lleva adentro justamente el ternero que tanto se valorizó.

Y ahí aparece una pregunta bastante más interesante que discutir solamente si una categoría está cara o barata: ¿qué está pagando hoy el mercado y dónde puede estar quedando valor todavía no reconocido?

De mirar precios a mirar relaciones

El IMEX ayuda a explicar la dirección general, después la oferta y la demanda de cada categoría, el clima, el pasto, los corrales y algunas demandas específicas ayudan a entender por qué cada una recorrió el camino a distinta velocidad.

Pero cuando además de mirar precios empezamos a compararlos entre sí aparece otra información. En este último año el ternero ganó posición frente al novillo gordo y frente al novillo para corral, mientras la vaca preñada mantuvo prácticamente su relación con el ternero.

Ahí puede haber una señal para la cría, otra para quien compra reposición y, quizás, alguna oportunidad que no aparece cuando solamente miramos cuánto vale cada animal.

No se trata de adivinar el precio que viene, sino de entender mejor el que tenemos, porque el mercado da señales y muchas veces la diferencia está en saber leerlas antes de tomar una decisión.


Del mismo autor "Vieja herramienta, nueva oportunidad"

Ing. Agr. José Manuel Mesa Cacheiro

Asesor Técnico - Delegado de CNFR ante INAC

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