
Álvaro Ferrés, veterinario, productor ganadero y presidente de la Asociación Uruguaya de Productores de Carne Intensiva Natural (AUPCIN), realizó un análisis de temas clave en el escenario ganadero y sobre actividades vinculadas al mismo, con la mira puesta en el semestre inicial de 2026, pero también en sus perspectivas.
Consultado por la Revista de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), comentó que “este primer semestre ha transitado por una actividad bastante menor que la del año pasado en cuanto a faena de vacunos, ha tenido a mi entender muy buenos valores y, por otro lado, entiendo que parte de la baja actividad de la industria se ha debido a una menor oferta de ganados provenientes desde pasturas, en parte porque ya se faenaron o están en corrales de engorde y en parte porque la industria no quiere seguir compitiendo por el ganado que hay subiendo los precios”.
Señaló, relacionado con eso, que el segundo semestre del año en curso “tendrá datos de faena superiores”.
En el primer semestre destacó, además, la existencia de “muy buenas noticias” relacionadas con la actividad de comercialización de carnes, “ya sea por diferentes acuerdos que han favorecido a Uruguay, por cuotas o por aranceles, pero también porque países oferentes están reteniendo y porque el consumo de carnes rojas a nivel mundial ha tenido un cambio en la tendencia”.
“Entiendo que los productores, en ese escenario, estamos empujando para incrementar la cría, con un aumento en el entore de las vaquillonas de 15 meses, también veo que hay una fuerte apuesta para adelante de incrementar la producción más de lo que lo venimos haciendo”, consideró.
Ferrés entiende que, en un detalle clave, “hay una exportación en pie estable ayudando a que los criadores tengamos una oportunidad alternativa para poder seguir apostando en el rubro de la cría”.
Además, mencionó, “la relación de los concentrados-carne es muy buena, entonces veo una tendencia cada vez mayor, porcentualmente, de animales terminados a granos en la faena total”.
Con relación al factor climático, que tanto incide y a veces suma y en otras instancias resta, el impacto “ha sido distinto en las diferentes zonas de Uruguay, con una realidad al norte del Río Negro y otra al sur, transmito en esto el tema pasturas, pero entiendo que en el norte esa realidad se ve reflejada con muy buenos entores, en los índices de preñez que son muy buenos, mientras que en el sur depende de la ubicación con un golpe que hay sido mayor o menor en la cría y en el entore, por otro lado en lugares en los que faltó agua las pasturas demoraron en venir, afectando la oferta forrajera, pero en líneas generales hay una zona muy favorecida y otra no tanto”.

Con la lupa sobre los cultivos, expresó que “hay una parte del país, el oeste, el suroeste, muy golpeada y eso se reflejó en las cosechas de soja, muy malas, con un agricultor afectado por eso pero también por los precios, que no son atractivos”.
El conflicto bélico en Medio Oriente, señaló, “como siempre es algo que incide, con cada guerra pasan cosas, aparecen especulaciones, aparecen incertidumbres, los fertilizantes subieron mucho, luego bajaron, está todo el tema del petróleo… las subas de los combustibles… y estamos al mismo tiempo conviviendo con un tipo de cambio que nos pega fuertemente, con un costo país muy alto”.
Sobre el valor del dólar, agregó tras una consulta, “no tengo ninguna expectativa de que eso vaya a variar, en nada, por lo que veo y por lo que dicen, seguiremos entonces siendo un país caro y será tema del ministro de Economía de turno ver cómo hace para crecer en un país con esas condiciones, siendo que somos un país chico, con muy pocas posibilidades de industrias, será una apuesta entonces al turismo y a los servicios y habrá que ver si eso es suficiente para bancar la estructura del Estado y bancar el presupuesto nacional”.
Con un aporte del sector privado de los agronegocios contundente y constante, sobre si el Estado le brinda la consideración correspondiente dijo: “Creo que no, y no sé qué pueda hacer, cuando de alguna manera vio que la cosa iba bajando mucho activó resortes, aquella compra de dólares por parte de empresas públicas recordarán, etcétera, pero hay un contexto propio y uno internacional y no tengo expectativas de que se pueda hacer mucho”.
Ferrés, sobre AUPCIN, reflexionó que la intensificación productiva, el engorde a corral, “en Uruguay está claro que crece año tras año, en la cantidad de corrales y en la cantidad de animales que se terminan en esos corrales”.
Se trata de un sistema de producción que, estimó, “ya debe explicar del 30% al 40% de la faena nacional de vacunos”.
“Entiendo que eso hace que la industria haya modificado sus actividades, hay muchas industrias que tienen sus propios corrales y actúan en el mercado de la reposición de los corrales de engorde, hoy hay muchos animales que antes se iban del pasto a la faena hoy se van a los corrales, eso es un cambio muy importante y que sucede más año a año”, apuntó.
Al mismo tiempo, remarcó, “hay en el mundo una valorización de los animales terminados a grano, en corrales, eso es una muy buena oportunidad para todos los que estamos involucrados en este sistema de producción”.
“Con precios internacionales pujantes por la carne, con oportunidades en los mercados, con la buena relación grano-carne que ya mencioné, estos sistemas tienen mayor o menor margen, pero están creciendo, en Uruguay hay una clara apuesta al crecimiento de estos sistemas y es imposible pensar hoy en un Uruguay con estos niveles de faena sin los corrales de engorde”, afirmó.
A propósito de una mirada sobre lo que ha sucedido en estos últimos meses, Ferrés mencionó, especialmente, “un tema sobre el cual como productores debemos tomar real conciencia, el riesgo país que estamos teniendo por el tema de los residuos, de garrapaticidas y otros medicamentos, en las carnes, entiendo que es un tema en el que hay que poner especial énfasis y cuidado, nosotros como productores y toda la cadena de la carne, para que no veamos afectada la accesibilidad a ningún mercado internacional”.
Finalmente, el presidente de AUPCIN consideró otros dos temas, que señaló como dos grandes desafíos para Uruguay.
Por un lado, admitió, “las tecnologías en los corrales de engorde se pueden seguir mejorando, siempre, existe en Uruguay un gran debe en la parte de recría, en cómo convertir un ternero en un novillo que ingrese a un corral de engorde, ahí hay mucha cosa por hacer, me refiero al uso de pasturas, al uso de concentrados, etcétera”.
El otro gran debe, señaló, está relacionado con la cantidad de terneros y cómo hacer que esos terneros sean más pesados: “Hay una tendencia creciente, permanente, a un mayor peso en la carcasa, ya sea porque el mercado internacional lo demanda, porque los frigoríficos eso lo pagan más, está claro que los costos de faenar un animal más pesado son menores, creo que hay otro cambio en Uruguay, un incremento en el peso de las carcasas que genera hacia atrás un incremento en el peso de las recrías y en el peso de los terneros… es un lindo desafío para atender”.
Datos del gran motor de la economía
En 2025, último ejercicio anual completo, las exportaciones totales del sector cárnico consideraron 704.009 toneladas (peso embarque) por US$ 3.296.336, con exportaciones de 398.384 toneladas de carnes vacunas por US$ 2.748.879.
Las exportaciones totales de Uruguay lograron US$ 13.493.000 con el siguiente podio de bienes de exportación: carne bovina US$ 2.680 millones, celulosa US$ 2.307 millones y soja US$ 1.420 millones.
En lo que va de 2026 (enero-mayo) se faenaron en 30 plantas frigoríficas de Uruguay 922.291 vacunos (-17,8% respecto a 2025).
A la vez, en mayo se estableció un nuevo récord para el índice Novillo Tipo que elabora el INAC, impulsado por nuevos máximos tanto en el valor de la hacienda como del valor agregado industrial: el Novillo Tipo 2.0 se situó en US$ 2.115 por cabeza y eso significó una suba de 23% interanual.
Desde la Asociación de Consignatarios de Ganado (ACG), en el semestre que va concluyendo, se reportaron varios valores que fueron marcando récords por el novillo, orillando los US$ 6 por kilo en cuarta balanza, pero también eso pasó por el ternero para la reposición, en ese caso superando claramente los US$ 4 por kilo en las ventas de las pantallas.
Se embarcaron en los cinco meses iniciales del año en curso 195.876 toneladas de carnes bovinas (peso canal), con una caída en volumen de 17,4%, a cambio de US$ 1.107,8 millones (un ajuste interanual de 2,8%) y a un valor medio por tonelada de US$ 5.656 (con un crecimiento de 17,6% en el precio).
Fuentes: Uruguay XXI / Instituto Nacional de Carnes (INAC).
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