
El Lotus Rincón no es una novedad. Desde la década del 90 forma parte de muchos sistemas ganaderos, particularmente en los campos del Este, y probablemente esa misma familiaridad haya hecho que dejáramos de mirarlo con la atención que merece. Sin embargo, cuando hoy hablamos de mejorar la cría, aumentar la producción de pasto, bajar riesgos y hacerlo con inversiones razonables, quizás valga la pena volver sobre una herramienta que ya demostró mucho.
No todo lo conocido está superado. A veces, innovar también es volver a mirar con los problemas de hoy una solución que conocemos desde hace años.
Una planta hecha para estos campos
Una de las grandes fortalezas del Lotus Rincón es su adaptación. Ha demostrado capacidad para instalarse y persistir en ambientes donde otras alternativas encuentran mayores dificultades, incluso en suelos superficiales y campos de menor potencial. A eso agrega una instalación relativamente sencilla y de bajo costo, atributos que explican buena parte de su difusión y permanencia.
Gonzalo Pereira resumía muy bien una de sus grandes virtudes: una planta capaz de resistir el pastoreo y también el manejo del ganadero, producir semilla y mantenerse en el sistema. Esa combinación de rusticidad, persistencia y capacidad de resiembra es probablemente una de las razones por las que sigue estando presente tantos años después.
Y quizás la mejor demostración esté en el propio campo. El Lotus Rincón tiene detrás décadas de experiencia, distintos años y climas, sequías y excesos, diferentes manejos y presiones de pastoreo, incluso situaciones de escasa fertilidad. Y después de todo eso, está ahí.
Milton Carámbula, por su parte, destacaba otro aspecto clave de su comportamiento: semilla en diciembre y enero y puede esperar las lluvias efectivas de marzo para volver a nacer. Esa capacidad de producir semilla, persistir y regenerarse le permite, de alguna manera, escaparle al déficit hídrico del verano y reaparecer cuando vuelven las condiciones favorables.
No es un detalle menor. En sistemas donde la variabilidad climática forma parte de la producción, la persistencia también tiene valor económico.
Más pasto donde el sistema lo necesita
El interés no está solamente en producir más forraje, sino en cuándo aparece ese forraje y qué permite hacer con él.
En determinadas condiciones, un mejoramiento de campo natural con Lotus Rincón puede multiplicar significativamente la producción del campo de base, incluso alcanzar respuestas cercanas a triplicar su oferta. Pero quizás tan importante como la cantidad sea el momento en que ese pasto está disponible.
En los sistemas de cría, su aporte durante otoño e invierno coincide con una etapa estratégica, cuando comienzan las pariciones, aumentan los requerimientos de las vacas y se empieza a construir buena parte del resultado del próximo entore.
Ahí aparece una diferencia importante: no sustituye al campo natural, lo potencia.
Más pasto en ese momento puede significar mejor condición de las vacas, mayor capacidad para sostener carga y mejores posibilidades de llegar al entore con un rodeo preparado. Por eso el resultado no debería medirse solamente en kilos de materia seca, sino en cómo esos kilos terminan impactando sobre la eficiencia de la cría.
Producción, pero también seguridad
Hay otro aspecto que quizás hemos valorado menos: la seguridad que una herramienta de estas características puede incorporar al sistema.
Una tecnología persistente, capaz de regenerarse, adaptada a ambientes difíciles y con una inversión inicial relativamente baja no solamente busca producir más. También permite construir una base forrajera más segura sobre la cual tomar decisiones.
Y en la cría, donde los procesos biológicos son largos y muchas decisiones tomadas hoy recién muestran su resultado varios meses después, la seguridad también tiene valor.
No siempre la mejor tecnología es la que alcanza el máximo potencial productivo. Muchas veces es aquella que logra una buena respuesta, permanece en el tiempo y puede integrarse al funcionamiento cotidiano del establecimiento.
Intensificar no siempre es gastar más

Foto: Lotus Rincón con 30 años de sembrado. Nunca resembrado. Pocas veces refertilizado.
Durante años hemos asociado muchas veces la intensificación con aumentar insumos, infraestructura o costos. El Lotus Rincón invita a mirar el concepto desde otro lugar.
Su facilidad de instalación, bajo costo, capacidad de resiembra, persistencia y adaptación permiten pensar en una intensificación apoyada primero en procesos biológicos y en producir más pasto sobre la misma base.
No se trata de decir que sirve para todos los campos ni de convertirlo en una receta. Hay que analizar suelos, fertilidad, manejo, carga y objetivos de cada establecimiento. Pero justamente ahí aparece una pregunta interesante: ¿cuánto puede cambiar el resultado de un sistema cuando logramos producir más pasto sobre la misma superficie y ubicarlo en el momento en que más valor tiene?
Volver a mirar lo conocido
Hace más de treinta años que conocemos al Lotus Rincón. Eso no debería ser una razón para considerarlo una tecnología del pasado; quizás debería ser exactamente lo contrario.
La ganadería de hoy tiene otros precios, otros costos y otros desafíos. Necesita producir más, pero también necesita sistemas simples, persistentes y capaces de convivir con la variabilidad climática y económica.
Por eso vale la pena volver a mirar algunas herramientas que quedaron incorporadas al paisaje y que, por conocidas, quizás dejamos de valorar.
No todo lo viejo quedó atrás, ni todo lo nuevo necesariamente nos hace avanzar. A veces avanzar es volver a mirar bien lo que ya teníamos.
El Lotus Rincón puede ser una de esas viejas herramientas que, puesta nuevamente en el lugar correcto dentro del sistema, se transforma en una nueva oportunidad. Porque muchas veces el desafío no está en encontrar algo nuevo, sino en darle un nuevo valor a aquello que durante años demostró que funciona.
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"La economía del tiempo del pasto"
Ing. Agr. José Manuel Mesa Cacheiro
Asesor Técnico - Delegado de CNFR ante INAC
