
El Instituto Nacional de Colonización es una de las “vacas sagradas” del sector agropecuario. Si se quiere ser políticamente correcto, cualquier crítica que se haga al mismo debe ir acompañada de un reconocimiento a la importancia de su función. No hacerlo es casi un sacrilegio. Es el buque insignia de las políticas sociales para el sector agropecuario, seguido por la dirección de Desarrollo Rural del MGAP, el Mides, el IPA con un perfil más técnico y un sinfín de planes de “apoyo” en varios ministerios y entes públicos.
Todo esto puede verse resumido en la web del Plan Nacional de Agricultura Familiar, un intento de coordinación que no hace otra cosa que dejar en evidencia esta atomización de políticas sociales sectoriales.
Debemos poner arriba de la mesa estas estructuras y analizar sus objetivos, forma de funcionamiento, financiación, el retorno de dicha inversión (económica y social) y, fundamentalmente, qué pretendemos para el futuro de la “ruralidad” en el Uruguay, porque de eso estamos hablando, de “ruralidad”, término que engloba los desafíos de vivir en el campo; viabilidad económica, acceso a la salud, infraestructura, transporte, educación, esparcimiento y mucho más.
La última frase de la Misión del INC publicada en su web dice, “procurando (…) el bienestar del trabajador rural”, en el entendido que “trabajador rural” refiere al sentido amplio del término y no específicamente al asalariado rural. Refiere a la “ruralidad”.
La Dirección de Desarrollo Rural del MGAP, tiene como misión “diseñar y ejecutar políticas diferenciadas para la actividad agropecuaria, destinadas a alcanzar el desarrollo rural mediante un modelo de producción basado en la sustentabilidad económica, social y ambiental, promoviendo la participación activa de los actores en el territorio”. También refiere a la “ruralidad”.
Por su parte, el Plan Estratégico del Instituto Plan Agropecuario establece como objetivo general "Mejorar la productividad de los establecimientos ganaderos para mejorar la calidad de vida de quienes producen, beneficiando al sector y la sociedad". Más “ruralidad”.
Se suma programa sobre programa, institución sobre institución, sin medir, sin evaluar, dejando atrás estructuras activas, presupuestalmente pesadas y sin control de objetivos.
Si damos por buena la necesidad de apoyo a la “ruralidad”, se debería crear una sola estructura, integrando al Instituto Plan Agropecuario, el Instituto Nacional de Colonización, la Dirección de Desarrollo Rural y los más de 100 programas de apoyo que existen en otros ministerios y entes públicos, para centralizar las políticas y atacar la problemática de forma organizada, seria y eficiente.
De ocurrir, estaríamos comenzando a reformar el Estado.
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Conrado Ferber Artagaveytia
Ex Presidente de INAC
