Atomo Rural Forestal

El Ing. Agr. Francisco Bonino, vicepresidente de la Sociedad de Productores Forestales (SPF), fue uno de los expositores en el octavo Desayuno Forestal, el martes 1° de setiembre en el Radisson Victoria Plaza.

En la actividad "Decisiones de hoy marcan el futuro" hubo un discurso de bienvenida a cargo de la Ing. Agr. Lucía Basso, presidenta de la gremial que integra la Asociación Rural del Uruguay (ARU), y tras la exposición de Bonino se realizó un panel de análisis con aportes del director general forestal del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), Ing. Agr. Gastón Martínez; de la directora nacional de inversiones del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), Ec. Isabella Antonaccio; del subsecretario del Ministerio de Ambiente (MA), Ing. Agr. Oscar Caputi; y del directivo de la SPF, Ing. Álvaro Molinari.

La charla del ingeniero Bonino se tituló “Por qué y para qué sumar 500.000 hectáreas”, una propuesta de crecimiento forestal que se trazó hace ya un tiempo, cuya importancia se subrayó con nuevos datos y conceptos.

Al inicio de su exposición, Bonino marcó que siguen generándose oportunidades para el uso de la producción forestal, citando dos ejemplos: baterías hechas de árboles (con carbono derivado de lignina que reemplaza al grafito en ánodos de baterías de litio y sodio) y súper madera (mediante un proceso desarrollado en la Universidad de Maryland que transforma la estructura celular a nivel molecular) con un producto 80% más liviano y 50% más resistente.

Sobre la demanda global, informó que crecerá hasta 49% para 2050, impulsada por mayores ingresos en economías emergentes, más construcción y la sustitución de materiales no renovables por madera, textiles celulósicos y bioenergía.

Números de un sector robusto

Con relación al modelo forestal local, marcó que la pregunta ya no es si funciona, sino qué falta para mantener el desarrollo industrial y que además siga creciendo. Fue entonces que mostró datos para que se valore a un motor económico vital para Uruguay: US$ 350 millones de inversión prevista y en curso; 46.600 empleos directos, indirectos e inducidos; US$ 715 millones cada año por impuestos y carga social (directos, indirectos e inducidos); US$ 2.760 millones por exportaciones; y 13% de energía de biomasa que se vuelca a la red nacional.

Bonino, a la hora de considerar la existencia de una política de Estado para apuntalar al sector forestal, recordó la existencia de una primera ley forestal (1968) y de una segunda ley forestal (1987), marcando que en los últimos 30 años existieron más de 30 decretos y leyes asociadas que fueron estableciendo cambios.

Sobre la evolución en el área forestada, detalló distintos comportamientos desde el inicio de este siglo, con énfasis en lo que sucedió en el último ejercicio anual, cuando la extensión de la nueva forestación fue menor al 1% con relación al área existente, situación que genera preocupación y establece un fuerte contraste con el 5% de 2007, por ejemplo.

“No hace falta gastar más”

En ese momento el vicepresidente de la SPF señaló, a modo de reflexión, que “no hace falta gastar más” y que sí “hace falta observar dónde están las trabas y tomar decisiones”, de modo de avanzar hacia un crecimiento forestal de la magnitud anhelada, 500 mil hectáreas más.

La existencia de medio millón de hectáreas forestadas más es, afirmó, una oportunidad que se puede medir en crecimiento económico, empleo y exportaciones, dado que permitirá, de lograrse, un aumento en el PBI de 2,5%; 16.600 empleos nuevos; y añadir US$ 1.300 millones por concepto de ingresos derivados de exportaciones.

Tres ejes de acción

Rumbo a esa meta existen tres ejes de acción que Bonino informó al auditorio y detalló: el marco regulatorio (actualización normativa y previsibilidad para la inversión); la logística, infraestructura y energía (rutas, puertos y disponibilidad energética para la cadena productiva); y el desarrollo industrial y de los mercados (nuevos productos de valor agregado y apertura de mercados externos).

Con relación al eje inicial, marcó como problema la existencia de procesos de aprobación sin criterios técnicos previsibles ni plazos ciertos, y como propuesta evolucionar al modelo de Nueva Zelanda donde en vez de pedir y esperar se notifica lo que se hará, se lo hace y se cumple.

Sobre el segundo eje, en ese caso Bonino citó como problema la existencia de costos logísticos elevados frente a los principales competidores, citando como dificultad adicional los paros que hubo en el Puerto de Montevideo, aportando como necesidad que se instauren corredores para tritrenes y la implementación del sistema ferroviario que conecte áreas productivas e industriales directo con el puerto, decisiones e inversiones que no solo favorecerían al sector forestal, sí a toda la agroindustria.

Finalmente, con relación al tercer eje, consideró una adversidad la necesidad insatisfecha de un mayor desarrollo industrial y comercial para absorber el crecimiento de la oferta maderera y a modo de propuesta considerar como estrategia país un “Uruguay Forestal 2025”.

Sobre el final de su exposición, el vicepresidente de la SPF identificó cuatro condiciones habilitantes para lograr el crecimiento que se quiere, relevantes para poder avanzar: la integración de productores con otros sectores; carbono, clima y servicios ecosistémicos; capital humano e innovación; y conocimiento y visibilidad del sector.

Todos los puntos detallados durante su charla, concluyó, tienen un mismo objetivo, que el Estado defina y mantenga reglas claras para todos y que el sector privado responda con más inversión.

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