
En un escenario de precios del ganado gordo muy buenos, la dinámica reciente de la relación de reposición, indicador que mide el valor del ternero en relación al novillo terminado, está enviando una señal clara al complejo cárnico: la cría consolida y fortalece su posicionamiento dentro del sistema productivo.
En los últimos meses, esta relación se ha mantenido en niveles elevados, superando en distintos momentos el rango de 1,35 y ubicándose en valores históricamente exigentes para la reposición. Esto implica que
Lejos de ser un fenómeno coyuntural, este comportamiento refleja un reordenamiento más profundo en la lógica del negocio ganadero. La valorización del ternero responde a una mayor demanda de reposición en un contexto donde la eficiencia biológica, la productividad por hectárea y el uso estratégico del forraje adquieren un rol central.
Esta nueva relación de precios implica una redistribución del resultado económico dentro del complejo cárnico: mientras los sistemas de engorde enfrentan un mayor costo de reposición, la cría captura una mayor proporción del valor generado. El mercado, en definitiva, está reconociendo con mayor firmeza el valor del producto base del sistema.
En paralelo, se consolida un cambio de paradigma en la asignación de recursos dentro del establecimiento. La evidencia productiva muestra que los sistemas que mejoran el uso y la gestión del pasto logran incrementos sostenidos en la tasa de preñez, los kilos destetados y la producción de carne por hectárea.
En este contexto, asignar los mejores ambientes a la cría deja de ser una opción táctica para convertirse en una decisión estratégica. La vaca y las categorías de reemplazo pasan a ocupar un lugar prioritario en la planificación del uso del recurso forrajero.
Sin embargo, el verdadero punto de inflexión no está solo en la cría, sino en el sistema. El desafío actual no es producir más cría, sino producir mejor cría: sistemas más eficientes, basados en una utilización más inteligente del pasto como principal herramienta para capturar valor.
En síntesis, con precios del gordo muy buenos, la señal es consistente: la cría se fortalece estructuralmente dentro del complejo cárnico. La oportunidad no está únicamente en el escenario de precios, sino en la capacidad de repensar los sistemas productivos, desafiarnos como ganaderos y ajustar estrategias de manejo para transformar pasto en eficiencia y eficiencia en valor.
En definitiva, más que un desafío a la cría, lo que este escenario plantea es un desafío a los sistemas: cuánto valor somos capaces de capturar a partir de cómo usamos el pasto.
Como dijo Juan Ramón Carrasco “¿Qué come la vaca? ¿Pasto? ¡Entonces dale pasto!”
De José Mesa también "El problema no es la incertidumbre, es qué hacemos con ella"
Ing. Agr. José Manuel Mesa Cacheiro
Asesor Técnico - Delegado de CNFR ante INAC
