Discurso apertura de Expo Melilla, Rafael Ferber
por
por

Buenos días y gracias por acompañarnos.
Vamos a usar esta instancia en la que contamos con su atención para dejar un mensaje que consideramos muy necesario instalar en la agenda.
Un ingeniero suizo que desarrolló el concepto de huella ecológica en los noventa dice que “si todos vivieran como en Uruguay el plantea entraría en déficit ecológico mucho más tarde que en la actualidad”
¿En qué políticas que se tomaron en Uruguay en este siglo creen que basa esa afirmación? ¿Se imaginan que agropecuarias? ¿Ambientales?
Bueno no, este señor cree y leo textual “algo que ha hecho Uruguay, algo que han hecho realmente bien es que han cambiado su matriz eléctrica a renovables”. En el 2008 el 50% era combustibles fósiles y hoy el 99% es de energías renovables.
Nada tiene que ver este proceso con las políticas restrictivas de mirada ambientalista que nos han impuesto.
Entrando en nuestros temas, es una injusticia enorme decir que producimos en contra del ambiente. Nosotros estamos, vivimos y nos desarrollamos EN el ambiente. Lo precisamos para llegar hasta acá, lo precisamos ahora y lo vamos a precisar siempre en las mejores condiciones posibles. Por lo tanto, lo cuidamos y lo potenciamos dentro de nuestras posibilidades, todo lo que podamos.
La gran mayoría de los productores nos manejamos con criterios técnicos que cuidan el suelo y la calidad del agua. Porque de lo contrario nos quedaríamos sin sustento.
Desde las últimas décadas del siglo 20, se ha desarrollado a nivel mundial una revolución científica agropecuaria, que puso a disposición de zonas históricamente relegadas, alimentos a precios accesibles. Esto hizo posible sacar de la pobreza a cientos de millones de personas y es en Asia donde tenemos los ejemplos más impactantes.
Pero desde esa misma época, también hemos soportado una importante cantidad de discusiones impuestas desde parte de la academia de forma sesgada y anti productiva. Esta nos ha querido imponer distintos dogmas. La definición de dogma es, proposición tenida por cierta y como principio innegable.
Ejemplos:
La forestación va a secar los acuíferos.
La agricultura extensiva va a terminar con los suelos.
El veganismo es sustentable para la salud humana y debemos dejar de producir alimentos de origen animal.
Los transgénicos provocan enfermedades, alergias y un sinfín de problemas más.
Todos estos ejemplos tienen varios patrones en común:
El primero es que explotan la buena fe de las personas. Es muy difícil no escuchar a alguien que te dice que te están envenenando lentamente.
El segundo, es que como las mentiras, estos llamados dogmas calan más, cuando tienen una parte de verdad. Obvio que los árboles consumen agua, como lo hacen los del Amazonas.
En la agricultura, claro que hay un impacto sobre los suelos, si ocupa grandes extensiones que producen enormes cantidades de alimentos. Pero más de 20 años después del boom agrícola en nuestro País, esos mismos suelos producen cada vez más, cuando se le dan las condiciones climáticas favorables.
Ni hablar que no hay ni un fundamento agronómico que diga que el cultivo de soja es de mayor impacto que muchos otros cultivos. Fíjense que por lo pronto no precisa fertilizaciones nitrogenadas por ser una leguminosa y la presión de fitosanitarios usada es similar a la de cualquier cultivo extensivo. Bajen la bandera de una vez por todas.
Es indiscutible los beneficios de una dieta fuerte en frutas y verduras, lo otro que es indiscutible es que no es suficiente nutricionalmente. Sobre todo, para el desarrollo normal de niños y de niños por nacer. Los dos colectivos que no pueden decidir su propio destino.
Lo de los transgénicos solo se puede explicar desde el miedo provocado por entidades financiadas por los que perdieron la carrera tecnológica. La gran mayoría con casas centrales en Europa.
La insulina se produce con técnicas transgénicas desde 1982. Les recuerdo que hasta 1922 los niños con diabetes de inicio rápido, tenían un año de expectativa de vida. Con ese argumento Tabaré Vázquez terminó con la prohibición que duró siete años de ingreso de nuevos eventos transgénicos.
Para ser claros, discutir el impacto enormemente positivo del glifosato y los transgénicos, es como discutir los antibióticos.
El tercero de los patrones de estos dogmas, es que sus impulsores nunca se hacen cargo de sus errores y las implicancias que significaron y significan. Por ejemplo, Al Gore que fue vicepresidente de Estados Unidos y candidato a presidente en el 2000, lanzo documentales y con el llamado “Una verdad incómoda” ganó un Oscar. También ganó el Premio Nobel de la Paz en el 2007 por “sus esfuerzos para construir y difundir un mayor conocimiento sobre el cambio climático provocado por el hombre”. En su discurso al recibir el premio, dijo que el hielo ártico podría desaparecer en menos de 7 años. Eso fue en el 2007.
Claro que no negamos el calentamiento global, el tema es que las consecuencias de estas miradas apocalípticas han repercutido en la cantidad y calidad del alimento disponible.
En noviembre del año pasado asistimos en Brasilia a un encuentro mundial de organizaciones de productores agropecuarios. Ahí hubo una presentación de la FAO, que es la Organización Mundial de agricultura y alimentación, donde el disertante dijo que desde 2015 a la fecha había más hambre en el mundo. Dijo que había más hambre en el mundo…… A partir de ahí solo habló de emisiones y cálculos ambientales por más de una hora. No se dan ni cuenta de la responsabilidad que les cabe en esta situación. Pusieron por delante sus intereses o sus dogmas, que la necesidad de resolver los problemas de los más necesitados. No importa en que parte del mundo se encuentren esas necesidades. Digo sus intereses porque no se puede negar el negocio ambientalista enorme que hay atrás de todo esto.
Traída esta realidad al ámbito local, apoyamos fuertemente al gobierno en su estrategia de crecimiento económico para solucionar los desafíos sociales que tenemos.
En un país donde el 78% de las exportaciones de bienes son de origen agropecuario, tenemos la obligación moral y empresarial de producir la mayor cantidad posible, gestionando -como ha sido siempre- el impacto ambiental.
Debemos convertir los problemas iniciales o de antaño, en beneficios productivos. Como los que pueden ser residuos de tambos o feedlots y deben pasar a ser subproductos para regenerar suelos. Nuestro recurso natural más valioso en la realidad productiva que nos toca. Lo que no puede seguir pasando, es que la estructura estatal parece que quisiera detener la producción constantemente en vez de ayudar a gestionar su impacto para beneficio de todos los uruguayos. Lo otro que no puede pasar, es que se provea de información sesgada o incompleta a los que tienen que tomar las decisiones trascendentales para atender las principales problemáticas.
BASTA. Dejemos de poner piedras en el camino y trabas que afectan a la cantidad y calidad del trabajo.
Esto va desde costos duros o reglamentaciones que, en el sector productivo nos cuesta encontrarle el sentido útil. Como ejemplo nombro al Plan de uso de suelos. En su momento los que lo impulsaron buscaban una regulación para cuidar este recurso. Situación atendible para muchos desde lo productivo y por las presiones recibidas desde varios sectores de la sociedad.
Hoy tenemos un costo duro en el Estado y en los productores que basa su accionar en cuestiones burocráticas que están bien lejos de las chacras. 15 años después no tenemos ningún estudio objetivo al respecto. No sabemos si debe continuar igual, si se debe mejorar en algunos aspectos, o si no aporta nada y se debe dar de baja. Bueno ese estudio lo vamos a generar nosotros.
Está claro que cuando prohíben o complican hasta el hartazgo a un empresario que quiere invertir en un nuevo emprendimiento, que si es agropecuario, puede ser un embalse para riego, un encierre de ganado para engorde o un tambo estabulado, le terminan provocando un daño económico.
Pero el daño también es muy grande para el estudiante de tornería, de electricidad, de taller mecánico, de escuela agraria y de montones de oficios que precisan puestos de trabajo en su entorno, y se los niega esa estructura dura estatal. Lo sufre también de forma innegable y considerable las arcas del Estado, que no reciben los aportes de ese empresario, ni de todos esos oficios. Por lo tanto, lo sufren los beneficiarios de las políticas sociales que ese mismo Estado debe atender.
Es por eso, entre otros motivos, que organizamos este tipo de exposiciones. Aquí vamos a encontrar caminos para producir lo más posible, cuidando y potenciando nuestros recursos. Tanto en los stands como en la sala de conferencias se van a presentar y escuchar distintas posiciones para intentar resolver los desafíos que se nos presentan.
Para terminar, nos ponemos a la orden de este gobierno, para apuntalar con trabajo, las políticas que pongan a las personas, como eje del desarrollo nacional.
