Centralismo: ¿causa o consecuencia?
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Es un hecho que el Uruguay es un país centralizado en su capital, Montevideo. Lo es demográficamente, la mitad de la población allí vive.
Lo es política y administrativamente; la sede central del gobierno, todos los ministerios, sus organismos y reparticiones públicas operan en su mayoría desde allí. El Poder Legislativo, allí esta.
Lo es servicialmente, salud, educación, empresas, etc., prestan su mejor atención allí, hasta para tomar un avión debe dirigirme a la capital. Esto todo, muy bien descripto en la canción del recordado Pablo Estramím.
Inclusive Montevideo tiene la particular de estar situada en la región geográfica más al sur del país. Esto generó que las vías de comunicación son desde los distintos puntos cardinales hacia el sur, poco y nada entre este y oeste y viceversa. Primero esto lo determinó el ferrocarril y sus vías férreas, luego, las rutas que mantuvieron el mismo esquema. Siempre, desde un punto “X” a la capital.
El origen de este centralismo se debe al puerto, por cierto, un buen puerto el de Montevideo.
Esta situación, ciudades fundadas por un origen portuario, se repitió en otros lugares de America, pero sin generar tal centralidad que tenemos en Uruguay. Por ello, podemos deducir, o bien, algo fallo, no permitiendo el desarrollo del resto del territorio, o bien, fue buscado. Yo creo que fueron ambas.
Los primeros ahorros que generaron las cuentas públicas fueron para obras en Montevideo: la rambla sur, los edificios estatales, la refinería, etc.
Aun en periodos sin ahorros propios, bueno, la mayoría de nuestra historia, se tomó deuda para realizar obras en la capital, que mejor ejemplo y reciente que el Antel Arena.
¿Otras acciones, hubieran cambiado esta lógica? Por supuesto que sí.
Otro puerto, el tan necesario de aguas profundas, que estaría al este del Uruguay, seguro hubiera evitado tanto centralismo y generado más desarrollo a esa parte del país. Pero ha sido un tema que solo aparece en algún discurso aislado.
Mas y mejores rutas transversales, solo ahora hay alguna en buenas condiciones. Esto hubiera generado mayor conectividad entre los departamentos del interior y menor necesidad de pasar todo por la capital, también más desarrollo fuera de Montevideo.
Electrificación rural más tempranamente, las primeras obras al respecto tienen solo 40 años, siendo que de forma masiva no más de 20. Factor fundamental para el arraigo de la población en el medio rural. Ejemplo de eso es que ahora, en el
2026, el Presidente Orsi estuvo inaugurando obras al respecto en el departamento de Treinta y Tres.
Por ello, al analizar nuestra historia, es pertinente la pregunta del título de esta columna: ¿causa o consecuencia?
Dejemos la historia y analicemos temas de actualidad que encarnan el centralismo del Uruguay ahora. Sería de esperarse que las acciones del estado fueran en sentido de corregir las acciones del pasado que llevaron a la formación de tal situación.
Hace varias semanas, meses, quizá años, se discuten las obras necesarias para mejorar la movilidad de Montevideo, particularmente la necesidad de disminuir el tiempo de traslado para quienes utilizan el transporte colectivo en el área metropolitana.
Si bien las obras abarcan una red de 50 kilómetros, lo que genera más análisis y con la consiguiente mayor necesidad de inversión es lo referido a aproximadamente 3 kilómetros de la Avenida 18 de Julio.
Se ha considerado, un túnel, un elevado, una vía exclusiva, entre alguna otra más que tiene como objetivo disminuir 10 minutos el tiempo de viaje de ese trayecto. Desconociendo aun qué tipo de obra será realizada, si parece haber disposición de invertir cerca de 1.000 millones de dólares en dicho emprendimiento.
Recordando que todo esto tiene como posición “sine qua non” la participación de la empresa CUTCSA. Comento esto porque es claro que hay opciones más eficientes, sin dudas.
Muchos podrán decirme que este es un tema exclusivo de Montevideo y sus contribuyentes, lo podría aceptar si los recursos para financiar esta mega obra también fueran exclusivos de ellos. Por supuesto que no lo son, los recursos saldrán de los tributos de todos los uruguayos, vivan en la capital o no, utilicen transporte publico metropolitano o no. Solo he de recordar que las empresas que realizan tal servicio reciben un importante subsidio a través del fideicomiso financiado por los consumidores de gasoil (transporte de carga y productores).
Sin buscar criticar la realidad de la Avenida 18 de Julio hoy, no es novedad para nadie que ya no tiene el mismo destaque en la ciudad y menos en el país que tuvo otrora. Recuerdo que cuando conocí Montevideo la principal atracción era recorrer dicha avenida y sus espectaculares galerías. Cuan alejado esta hoy de ese glamour.
Pero si utilizo esto para realizar un paralelismo con el interior del país, y en particular con el sector productivo uruguayo.
Hace más de 50 años, mi primer viaje a Montevideo, la producción primaria de exportación del Uruguay era menos del 10% de lo que es hoy. Tanto en volumen como en monto.
Para ello podemos cuantificar la producción de carne, granos, madera, pasta de celulosa, etc. y compararla con hace medio siglo atrás, verán que las cifras son impactantes. Sin dudas esto explica gran parte del desarrollo del país y sus indicadores actuales, dado el alcance de las externalidades positivas del sector agroexportador.
Ahora bien, si analizamos la infraestructura vial que cuenta el sector productivo en el interior del país, es casi igual que hace 50 años.
No hay nuevas rutas, si están en mejores condiciones, algunos tramos son doble vía y como ya mencioné hay obras en rutas transversales.
Pero donde la situación es más precaria, es en la caminería departamental y vecinal. Y es sobre el alcance de estas vías que se origina la producción y desde allí se inicia el transporte de estos productos, en su mayoría, hacia el puerto de Montevideo.
Esta caminería tiene el mismo nivel de hace medio siglo, en el mejor caso, construcción de balasto, con muy poca recarga de material, angosta, que dificulta el cruce de 2 camiones y con malas obras de arte (badenes, alcantarillas, puentes). Situación que muchas veces dificulta enormemente el traslado de la producción en tiempo y forma.
No con esto digo que las intendencias estén ausentes en la atención de esta situación, aun con variabilidad de acción entre ellas todas procuran generar los mantenimientos pertinentes a cada realidad. Pero no es suficiente para las necesidades y requerimientos actuales del sector.
Lo que aquí se necesita es una fuerte y gran acción en la recuperación, en la ampliación de la red y, principalmente de elevación del nivel de construcción de esa caminería del interior del país, para así, adecuarse al volumen de producción que genera hoy día el agro uruguayo.
Vaya qué impacto tendría una inversión de 1.000 millones de dólares aquí.
Pero, en este país centralista ni siquiera se discuten estas cosas, mientras tanto los productores seguimos penando por qué las inversiones se priorizan en y para la capital.
¿Causa o consecuencia?
Ex Presidente de la Asociación Cultivadores de Arroz